Dejar ir (para no decir perder)

Es raro porque desde la última vez que escribí, cambiaron muchas cosas, incluso la forma de verse esta pagina (cosa que no tiene mucho efecto en mi vida, pero me causa curiosidad como todo, incluso lo más insignificante, cambia). Y es que en ese tiempo en que deje de escribir, hubo algo que se interpuso entre el orden que me obligue a establecer para mi vida. La persona, que como leí una vez en un libro, “rompió todos mis esquemas”. Y hoy, aunque no me gustaría que sea así, vengo a hablar de como dejar ir a alguien así.

No es fácil elegir entre lo que hace bien y mal cuando uno siente con todo su corazón que lo que hace mal es lo más preciado que tiene. Y es que no necesariamente una persona tiene que ser mala para hacer mal, error que solemos cometer cuando decidimos estar o no con alguien, sino que lo que realmente deberíamos tener en cuenta es el efecto que tiene sobre nosotros. La persona de la que les hablo, me salvo. Me salvo de mi misma, de cuantos miedos y mentiras había levantado frente a mi como muros para no tener que enfrentar lo que había en el exterior. Me hizo ver que no todo era una tragedia, que las historias de amor pueden existir sin necesidad de un problema el cual resolver. El problema siempre estuvo en mi cabeza, yo lo inventaba junto al resto de las escusas que tenía preparadas como armadura.  Me mostró lo simple que es la felicidad e incluso me hizo quererme más a mi misma, porque nadie me vio de la forma en que esta persona lo hacía. Y perdón que me desvíe en mis recuerdos, pero es que el agradecimiento que le tengo forma parte de lo más importante en esta cuestión. Que esta persona te haya hecho feliz, o te haya cambiado la vida, no significa que siempre podrá hacerlo. Mi idea con esto no es ser cínica, porque cuando se esta con alguien, definitivamente no es eso lo que hay que pensar, pero cuando seguimos con una persona por las cosas buenas que nos dio en el pasado, mientras que en el presente solo sentimos agradecimiento y anhelo por eso que había sido tiempo atrás, entonces debemos notar que hay algo que esta mal. Esa persona te hizo feliz en una etapa de tu vida, pero ahora es hora de seguir caminando. 

Desde mi punto de vista, la vida es eso. Ir hacia delante, crecer, aprender de quienes nos encontramos en nuestro camino. Esta persona que tanto ame y amo, me hacía sentir que no avanzaba. Cuando estaba en su presencia, un nudo en el pecho me hacía sentir más pequeña, con todos los miedos que, con su ayuda y una vez que se alejo, logre superar. Y es que perdiendo a esta persona fue como aprendí a valerme por mi misma, y cuando regreso, sentí que todo lo que había aprendido se esfumaba y volvía a ser esa niña débil que temía hasta de su propia sombra.

No pretendo ser un libro de auto-ayuda. Todos amamos, y todos tuvimos que dejar ir. Pero esta aquí la cuestión de que cuando lo hacemos, tenemos que ser conscientes de dos factores: Primero, hacerlo por el bien de uno mismo, y segundo, por el bien de la otra persona. Si no eres feliz, estar con esa persona no sera bueno tampoco.

Ahora sigo adelante, extrañando, pero nunca arrepintiéndome.

 

Dibujo original mio. Imaginaran quien es esa llamita que tanto me cuesta soltar. 

 

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2 thoughts on “Dejar ir (para no decir perder)

  1. ¡Muy sabias palabras! Me identifico contigo, pues pasé por algo similar. Si algo/alguien no trae paz, tranquilidad, armonía; en tu vida, no hay por qué tolerarlo. Lo más difícil es dar el primer paso, y ya tú lo diste. ¡Ánimo!

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