Eventos afortunados, desafortunados, y revelaciones.

El día 11 de julio fue un día muy particular que posiblemente nunca vaya a olvidar. Cuando me preguntan como me fue, no se que contestar y empiezo por contar la historia completa, cuestión de que entiendan que realmente no puedo darle un estado fijo a lo que fue aquel día. 


No voy a llenarlos de detalles como hice con mis amigas, ademas de que siento que conté esta historia tantas veces que podría volverla cuento; solo me detendré en las particularidades que son las que quedaran guardadas eternamente en mi memoria.

Tras una mañana llena de nervios, corridas y llantos, llegue al lugar donde sería mi muestra de piano. Tocaría junto a mi ensamble (con guitarras, batería, bajo y cantante), y luego, el momento que más me importaba a mi y el más significativo todos los años, tocaría sola canciones que representan quien soy siempre elijo canciones que me representen, en su mayoría japonesas (Todas, en realidad). Ese momento en que solo somos el piano y yo, donde me esfuerzo por transmitir mis sentimientos y mi amor por el instrumento a todos quienes escuchan. Ese momento no ocurrió. Por una cuestión de tiempo, luego de ya haber tocado con mi ensamble, me avisaron que no podría tocar mis canciones. Sonreí y dije que no importaba, que entendía, por que en serio entendía, y me fui.

A pesar de ese instante, la muestra fue increíble. Estar rodeada de amigos músicos es como estar en un paraíso con gente que ama lo mismo que uno, disfrutando el sabor de la música de igual forma. Pero aquello por lo que tanto había practicado, por lo que tanto me esforcé, no ocurrió, y eso fue la mayor decepción del día.

Llore por media hora de camino al recital. Si, un recital al que asistí apenas salí de la muestra. De Kevin Johansen. Si no tienen el placer de conocer su música, les recomiendo que no pierdan tiempo, abran youtube y comiencen a escuchar.

Trate de apartar toda la angustia y entre completamente sola a ver a mi amado cantante favorito, junto a mi dibujante preferido liniers. Sabía que esa combinación me alegraría totalmente, pero nunca imagine como modificaría la forma de ver mis sueños. Hace tiempo que quería verlos otra vez, su talento en la música y el arte, sus comentarios graciosos, sus bailes y conversaciones que me hacían sentir que estaba escuchando hablar a amigos de toda la vida. Todo iba bien, tranquilo. Yo disfrutaba de la música, dejando ir los malos pensamientos.

Y entonces subí al escenario. 

Existe una canción donde Kevin insiste en que los que quieren pueden subir al escenario a bailar. Claro, solo un limite de personas puede subir, y yo, a pesar de encontrarme lejos del escenario, corrí hasta llegar a las escaleras y subí. Estaba allí arriba, bailando y cantando frente a miles de personas, y lo único que podía pensar era en lo divertido que era todo. Baile con ambos, mis ídolos, y sentí que no podía ser más feliz que en ese momento. Mire al publico y no sentí miedo ni vergüenza, y mientras reía me acorde de como horas antes había también estado en un escenario sonriendo y cantando mientras tocaba mi teclado. Entonces supe que eso es lo que quiero de mi vida. Los aplausos, las risas, el escenario y mis instrumentos. Escritora, ilustradora y compositora. Un hermoso sueño que espero volver realidad.

Al terminar el recital me encontré con unas amigas. Tomamos café y charlábamos mientras esperábamos el amanecer. Tome una guitarra y empece a tocar, le dije a una amiga mi revelación, y le conté que hace tiempo que había escrito una canción que acompañaba con el ukelele. La toque a duras penas para ellas en la guitarra, y a pesar de que había sonado mal, con mi voz desafinada de las cinco de la mañana, ellas me miraron y entre lagrimas y silencio supe que realmente  quería vivir de eso.

Más allá de que suena hermosa, y creo que te tenes que dedicar a esto, mientras te escuchaba solo podía tratar de imaginar que estabas pensando y viviendo cuando la escribiste.

Ese comentario hizo que me largará a llorar, y así concluyo mi histoIMG_20150711_203537ria, con danzas al sol y risas silenciosas, momentos de cariño entre mis amigas y esa idea en mi cabeza que iba creciendo, y ahora no puedo apartarla ya que se volvió sueño.

PD: Ademas conocí al baterista de la banda de Kevin Johansen. Esa foto es toda mi felicidad.

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